La conducción de noche: una actividad que puede llegar a costarnos la vida

Conducir de noche es un hábito que se hace recurrente para aquellos que gustan de manejar sus vehículos ya sea, porque las vías se encuentran despejadas por la baja afluencia vehicular o por la falta de ruido debido a que la mayor parte de las actividades laborales han cesado.

Aun cuando puede ser una opción cómoda y confortable para manejar, lo cierto es que ponemos en riesgo nuestras vidas y las de otras personas cuando tenemos que realizar un viaje en coche durante la noche.

Aunque pueda parecer una exageración, las estadísticas demuestran cómo más del 38% de los accidentes mortales en vehículos ocurren durante la noche, 72% de los accidentes que involucran el daño a peatones y el 83% de atropello a animales también ocurren durante estas horas.

Esta situación ha obligado a diversas entidades gubernamentales a realizar campañas de concientización para disminuir los riesgos que significan a la conducción nocturna que cada año cobra cada vez más vidas.

¿Por qué suceden estos accidentes?

No se puede atribuir a una única razón al motivo de porqué ocurren estos accidentes ya que, estos suceden debido a una serie de errores y condiciones que afectan a los conductores y los llevan al desastre en la vía, dichas razones son:

  • La baja iluminación durante la noche que, incluso con las luces artificiales de las autopistas o carreteras puede haber casos donde no seamos capaces de distinguir figuras
  • La fatiga acumulada sumado a que por la noche el cuerpo está programado para tomar un descanso por lo que, las probabilidades de dormirnos durante el camino aumentan enormemente
  • La actividad de nuestro cerebro suele estar reducida debido a que tenemos menos cosas de las que estar alerta debido a que los caminos suelen ser monótonos y la baja densidad vehicular solo ayuda a este propósito

¿Qué podemos hacer para evitar esta situación?

  • Mantener una velocidad reducida durante la noche para poder tener el tiempo suficiente de reacción ante cualquier evento
  • En lo posible debemos descansar el tiempo necesario si vamos a conducir de noche, así podemos evitar la fatiga y los accidentes
  • Ante cualquier síntoma de sueño o somnolencia, se recomienda parar en cualquier lugar cercano y tomar un descanso
  • Evitar conducir con la luz del habitáculo encendida
  • Conducir siempre que sea posible por las vías con mejor iluminación

Conocer el peligro de la conducción nocturna y las opciones que tenemos para evitar dichos accidentes, son herramientas que ayudan a todas las personas a evitar situaciones que pueden atentar contra su vida así que, es necesario recordar conducir con conciencia y proteger nuestra vida.